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12.28.2007

MAIL DESDE ESPAÑA - 11 de agosto 2007


Subject: Woody Allen sigue a Juliette por las calles de Barcelona

Familia y amigos,

Si a veces me quedan dudas de que las cosmocasualidades existan, la que les voy a contar viene a dar por tierra con todas las dudas... Hallábame paseando por el barrio gótico de Barcelona - habiendo ya visitado la Pedrera y la Sagrada Familia, como corresponde a todo "guiri" que se precie - cuando de repente, Marianete distinguió algo que parecía ser un rodaje. Nos encaminamos hacia el tumulto, con la leve sospecha de que mi "fotovisión", como dice Néstor, estaba peligrosamente cerca de concretarse (de chica me imaginaba que algún día viajaría a Nueva York y me encontraría con Woody en persona, caminando por la calle, como a algunos ya les había sucedido y, cuando supe que él estaba en Barcelona, me pasé todo el viaje de ida diciendo que me lo iba a encontrar). Llegamos al lugar y, en efecto, se trataba de Woody, que rodaba en el barrio gótico (casualidad primera: el día anterior, Andreu, que nos alojó en su casa, insistió con que fuéramos al barrio gótico, pero yo estaba flipando tanto con el modernismo que no tenía tantas ganas de volver al medioevo; no obstante, le hice caso, porque lo recomendaba con tal ímpetu que temí que se enojara). El lugar estaba lleno de policía y custodia, y el señor Allen estaría metido por una de las callecitas, por lo que era imposible verle. Resignados, estábamos a punto de irnos, cuando distinguimos a dos personas que observaban todo desde un balcón, poseedores únicos de una vista privilegiada. Envidiando su ubicación, hice foco en uno de ellos, un veinteañero muy guapo, y cuál no fue mi sorpresa al discernir (oh, casualidad) que el divo del balcón era nada más y nada menos que mi primo segundo, Ezequiel Berubi, que vive en Barcelona desde hace años (había estado tratando de conseguir su mail pero la velocidad de los acontecimientos me lo impidió). Ni había terminado de sorprenderme cuando hicimos contacto visual y gritamos "primo/a", a coro. Los gritos desde el balcón impacientaron a los monos de seguridad, que me miraron muy mal, y me pareció que lo más sensato era huir.

Ezequiel me hizo señas, subimos, nos saludamos, él me mostró su nuevo departamento en construcción, tomamos posición en el balcón y esperamos a que saliera el ídolo. Mientras yo emitía gritos de histeria al mejor estilo Beatle - los monos me querían matar - Ezequiel y sus amigos escribían una tela blanca, a modo de bandera, con la inscripción "Woody, entregá a Scarlett". Una pendejada de proporciones bíblicas, como dice Marianete. La cerveza no tardó en llegar, nos quedamos un rato mirando y, de repente, ¡salió Woody! En síntesis, todos los hechos se acomodaron para que yo pudiera ver la calva de Woody en vivo y en directo durante varios minutos.

Hasta acá, ya estaba bastante excitada, no paraba de repetir que había vivido una epifanía homérica (por el Simpson) y que era increíble que los astros se hubieran puesto de acuerdo para que fuera precisamente mi primo el propietario del balcón con vista a la pelada del ídolo. Mariano estaba hasta las bolas y me preguntaba "si tanto te gusta Woody, ¿por qué no te vas con él?", a lo que yo respondía que, a todas luces, las judías no son su primera elección en materia femenina.

Quedaba no obstante el problema de la credibilidad. Sin pruebas, nadie en Argentina me iba a creer que había visto a Woody... Esto vino a resolverse al día siguiente cuando, paseando por el Park Guell, al que nos llevó Andreu en auto, nos encontramos con Woody paseando por el parque (ahí surgió la broma de que era él quien nos perseguía, porque la casualidad ya se nos hacía insuficiente como explicación). Esta vez, gracias a la cámara de Andreu y a su habilidad para escabullirse entre la policía y la seguridad privada, pudimos tener un close up de Woody. El resultado es un video de unos segundos donde se ve a Woody paseando y a mí atrás, como una boba, festejando que lo había tenido a medio metro de distancia.

Pueden ver el videito en http://es.youtube.com/watch?v=q7unwbF7Gdo

Y en cuanto a Barcelona, bien, Gaudí es un divo y los amigos de Marianete nos trataron increíble. Por insistencia de mamá, extendí la fecha de regreso a Madrid, me patiné unos euros más y me di el gusto de ir al museo de Dalí, que queda como a 150 kmts de Barcelona. El pasaje de ida en tren no es barato, y tampoco la comida ni la entrada al museo, pero gracias a un cabreo del madrileño que me acompaña, la vuelta en tren fue gratis: estábamos en la cola, el tren a punto de salir, nadie nos decía si se podía o no comprar boleto arriba y, ante la duda, nos mandamos, pero el inspector nunca llegó (o tal vez vino y se asustó con los ronquidos de mi acompañante). En Barcelona gasté muchísimo dinero en comida, pero me mandé unas paellas, unos licores de hierbas, unos panes de tomate y unos fideuá alioli catalanes que quedarán por siempre en la memoria de mi paladar... y de mi bolsillo.

Los beso desde Madrid, estoy de vuelta en 7 días,
Juliette

MAIL DESDE ESPAÑA - 5 de agosto 2007

Subject: 40 grados a la sombra

Qué más da, antes de la vuelta, uno más.

Conocí Granada, finalmente. La Alhambra bien, nos habían dicho que era una de las siete maravillas del mundo, pero resultó ser luego que es la novena - o sea, no clasificó - así que, si quiero ver una maravilla antes de morir, no me quedará más remedio que viajar al Taj mahal (quién te dice, con esto de la enseñanza de español a extranjeros, en la primera de cambio me toca en la India). Vi el lugar donde vivía el Sultán: tenía una habitación para él y otras 4 para sus cuatro esposas oficiales, más otro sector reservado a concubinas varias. Todos los visitantes experimentamos la misma sensación: los hombres deseaban haber sido sultanes, para tener muchas mujeres, y nosotras deseamos haber sido esposas del susodicho, para vivir en el lujo del palacete (cierto que sexo les tocaba de vez en cuando, a causa del sistema rotativo, pero la ventaja de tener compañeras con las que criticar al sultán es un placer equivalente, y eso sin contar el excéntrico gozo de que alguien le diga a una algo más que "ajá" o "sí, querida").
Después de los palacios y templetes de la Alhambra - es una citadella, hay muchos edificios moros y cristianos, de diferentes períodos, todos en el mismo lugar - fuimos a dar un paseo por la ciudad de Granada. Caminamos como dos horas, haciendo paradas hidratantes en todas las fuentes y bebederos que encontrábamos, y llegamos hasta un mirador desde el que se ve toda la ciudad. Nos perdimos en las callejuelas y pasajes andaluces (son casas blancas, con los típicos tejados y balconcitos) para desembocar en un mercado árabe, un shuck hecho y derecho, donde Luciana se compró unas babuchas coloridas. En un esfuerzo dietético - ayudada por el calor y los euros, que le sacan a uno las ganas de comer dulces - pude resistir la tentación de probar el mamul y el balawa en su versión ibérica - ojo, en Toledo sí que probé el mazapán, y en Ávila, una pasta de piñones que estaba de puta madre. Y para terminar el tour, fuimos a la catedral de Granada, donde están enterrados nada más y nada menos que los reyes católicos. Al verlos ahí, uno sólo puede llegar a la conclusión de que Isabel y Fernando sabían cómo ostentar poder. En Salamanca, por ejemplo, Isabel mandó a acortar las torres de todos los nobles de la ciudad, como símbolo de que mantuvieran la cabeza baja ante el poder real, razón por la que todas las torres salmantinas están mochas. Y como último guiño, en vez de hacerse enterrar en su tierra natal o en el lugar de residencia, los reyes eligieron el último reino ganado a los moros - el de Granada - como lugar para su descanso eterno. Dos hijos de puta con todas las letras (debo decir a su favor que no les guardo ya tanto rencor por haber echado a los judíos de España, después de todo, ¿qué judío puede sentirse a gusto en un lugar donde las patas de jamón cuelgan por doquier?).

Y además de Granada visitamos Mijas, un "pueblo blanco", desde el que se ve el Mediterráneo, lleno de balconcitos con flores y callecitas estrechas, una preciosidad.

El programa llegó a su fin, me despedí de mis alumnitos - hubo llantos - y tuve la suerte de que en el informe final, en el que tenían que calificar distintos aspectos del programa, todos me pusieran un excelente. Como a Lula también le fue muy bien, tengo la esperanza de que nos vuelvan a llamar el año que viene... De hecho, nos preguntaron si estaríamos disponibles, a lo que respondimos positivamente (por las dudas, claro, porque siempre cabe la posibilidad de que el año que viene esté laburando en algo más apasionante, jeje).

Como última aventura con los niños, nos hicieron llevarlos al aeropuerto de Málaga, donde Lula y yo debíamos embarcarlos para Madrid. Si bien nos alineamos en la fila correcta, mi poca experiencia en aeropuertos me llevó a preguntar, a modo de confirmación, si estábamos bien, y vine a enterarme de que el puto vuelo en el que iban mis niños había sido cancelado semanas antes. Hablé con un par de españoles, supliqué en argentino, y las niñas embarcaron en el vuelo en el que iban otros profes del programa, lo que, de paso, me eximió de la tarea de ocuparme de ellos en Madrid (en Madrid, yo debía llevarlas de una puerta a otra, para que tomaran su vuelo a Filadelfia). La consecuencia, en resumen, fue que zafé olímpicamente, porque al llegar a Madrid me fui con Marianete, que me vino a buscar, y pude empezar mis vacaciones el mismo 1ro de agosto, mientras otros profes no tuvieron esa suerte... Al día siguiente me enteré por mail de que el vuelo a Madrid (o sea, el segundo, en el que yo las había embarcado) había sido cancelado por causas climáticas, y tres profes tuvieron que quedarse en Madrid con los pibes, en un hotel... Hubiera sido un bajón tener que quedarme con los niños en Madrid, más todavía porque no nos lo pagaban, o sea, era "de onda", y en el programa nos hicieron hacer tantas cosas de onda que ya estaba un poquito hinchadita. Pero zafé, de puta casualidad.

Y hablando de suerte, les cuento una más. Hallábame yo algo aburrida en el hotel de Torremolinos, cuando vi una promo de Coca Cola Light que regalaba ipods a cambio del envío de un mensajito con un pin que venía en la tapita... Con el último euro que me quedaba en el teléfono - pagado por TASIS - marqué el numerito y me respondieron "enhorabuena, has ganado". Pero claro, el tema era que el fono no era mío, yo debía devolverlo al día siguiente. Con los 0.98 centavos restantes, llamé a Coca Cola, expliqué mi situación, me dijeron que me jodiera, que si el fono no era mío ellos no me podían contactar, pero yo insistí, lloré, apelé a mi condición de inmigrante... Conclusión, me van a mandar el ipod shuffle por correo a casa de Mariano (todavía no canto victoria, pero deberían enviármelo, che).

Y hablando de suerte, otra más: un amigo de Lula trabaja en Air Europa y me cambió el pasaje del 10 de agosto al 17, por la módica suma de una cerveza (ese cambio cuesta como 100 dls y me lo hace de onda el muy cachondo). Y lo más gracioso es que llegamos justo, porque el copado éste trabaja en Air Europa hasta este miércoles.

Y como si esto fuera poco, tenemos alojamiento de onda en Barcelona, por un amigo de Marianete. Hoy por la noche salimos a Barcelona en bus, es un viajecito de 8 horas (cuesta 100 euros para ambos ida y vuelta, contra el avión y el tren, que salen el doble). Estaremos ahí 5 días, hasta el viernes, y luego será cuestión de despedirse de Madrid (eso va a ser difícil).

Les mando besos, los extraño y los amo,

Juliette

MAIL DESDE ESPAÑA - 28 de julio de 2007

Subject: sureño

Holas!!!

Heme aquí, finalmente, en un hotel de la cadena Meliá, en Torremolinos (Costa del Sol, al sur de España). Desde mi habitación veo el mediterráneo. El hotel tiene 3 piscinas, está frente a la playa. Por la mañana desayunamos en la terraza, mirando al mar (típico desayuno todo incluído, muy bueno), luego damos clase hasta la una, luego almorzamos (calamares, salmón, paella, etc), tenemos 2 hs libres para tomar sol en la pile o caminar por la playa, y luego nos vamos de excursión (Torremolinos, en sí, no está bueno, es como un Miramar que pretende más de la vida, pero no deja de ser "macarra", como dicen acá). Anteayer fuimos a Puerto Banús, que es hermoso y súper caro, para el jet set europeo. Tiene casitas blancas que miran al Mediterráneo, yates y todos los lujos imaginables... No compramos mucho ahí, por obvias razones (no es que seamos pobres, eh?, es sólo que no tuvimos tiempo suficiente para ir a Gucci y Fendi, ja ja). Y ayer conocí Marbella, que me gustó mucho más que Puerto Banús, que es rebanana y demasiado careta. Marbella tiene unas callecitas con casas blancas tipo colonial (son blancas y amarillas, con ese amarillo amarronado que ponen siempre), con techos de tejas, balconcitos con flores de colores y callecitas estrechas. Hay enredaderas por todos lados, y plantas hermosas, de muchos colores. Y en el paseo principal (como una gran avenida que desemboca en el mar) hay una fila de esculturas de Salvador Dalí, hechas en bronce, sobre temas tales como "elefante cósmico" o "Gala en la ventana". Ése sí que sabía lo que vale la pena: el amor, claro, y los elefantes cósmicos (por fortuna, los elefantes cósmicos son eternos e inexpropiables).

Así que me voy a soñar con elefantes cósmicos hasta mañana, que voy a Granada, chicos, y ahí sí que la voy a flipar. Me pondré un mosquitero en la boca, para que no entren moscas.

Bésolos,
Juliette

MAIL AVISO DE VIAJE 15 de junio 2007

Subject: carne argentina, calidad de exportación.

Amigos,

Como algunos saben y otros no tanto, me apareció milagrosamente una oportunidad para dar clase de español en la Universidad de Salamanca a un grupete de yanquis. Logré obtener el pasaporte a la alegría, y estoy partiendo el día 25 de junio a la madrugada.

Imaginen lo que va a ser Juliette lidiando con un grupo de yanquis afectos al alcohol, en plena ebullición hormonal... ¡Con la poca paciencia que le tengo a los adolescentes (fundamentalmente porque todavía me cuento entre sus filas)! Va a ser un espectáculo decadente, más aún teniendo en cuenta que deberé hablarles de tú y conjugar el "vosotros"... Pero eso no es todo: seré la responsable del grupete en una ciudad (¡un país!) que me es totalmente ajeno y desconocido (vamos a hacer tours por un montón de ciudades de España). Si se me muere alguno, bueno, tendré que volver antes del 10 de agosto para huir de la policía local (por ahora, ésa es la fecha prevista para el regreso). Todo sea por el vil metal (que es mucho, en este caso).

Los beso, no creo que los extrañe demasiado (je je),

Juliette

Pd. así es, díganlo en voz alta, tengo mucho culo (producto, específicamente, de haberlo pegado tanto a la silla en este último año... tiene ahora magnitudes harto considerables). Cría trasero y serás profesora de español.

12.27.2007

MAIL DESDE ESPAÑA - 24 de julio de 2007

Subject: Sigue el viajecito...

Qué les puedo contar...

El otro día fuimos a Segovia y nos metimos en el alcázar, castillo medieval en el cual se inspiró Walt Disney para diseñar el de la cenicienta. No puedo explicar lo que es eso (otra que Epcot). Desde el castillo se ve un bosque que parece mágico, y adentro hay armaduras de caballeros y relieves sobredorados de todos los reyes de España. Y después vimos el acueducto, de 2000 años de antigüedad, construido por los romanos en Segovia. Durante el tiempo libre, con Lula nos fuimos caminando por ahí y nos perdimos por las callecitas segovianas. Debíamos encontrarnos con el resto de la gente en uno de los tantísimos arcos del acueducto, pero no sabíamos cómo volver. Paramos a una lugareña y le preguntamos "disculpe, ¿cómo podemos llegar al acueducto?" Y la mujer nos respondió "pues depende, puedes llegar por muchos sitios" y se quedó mirándonos en silencio. Si no fuera porque le insistí con un "¿por ejemplo....?", hoy todavía estaríamos en Segovia.

Después fuimos a Ávila, única ciudad que conserva intactas sus murallas desde la Edad Media (tienen mil años las murallas, son un poco más jóvenes que el acueducto). Ahí me comí un dulce con piñones que no les cuento. Y el domingo tuvimos "despedida de Salamanca" y comimos paella, rabas, etc (lástima, nos sacaron de nuestro menú cotidiano de salmón con ensalada y queso feta). Mejor aún que la comida fue el espectáculo que vimos. Vino un grupete de gitanos a cantar y bailar para nosotros y, como los padres de los niños tienen mucho dinero (los niños son hijos de diplomáticos, la plata que tienen no se puede creer, algunos viven en la avenida más cara de New York), trajeron a un grupo muy bueno, montaron un escenario de madera y la bailaora lo zapateó hasta casi romperlo. Los músicos eran excelentes, y la bailarina impresionante (el cuerpo que tenía esa mujer, los músculos, el ritmo, fuera de serie).

Y para terminar, el director del programa nos invitó a la terraza de un hotelazo a tomar un licorcito, y bebimos mirando la iglesia de San Esteban, que es monumental, toda iluminada - y dorada, lógicamente - y escuchando otro concierto de jazz. Los salmantinos están medio fanatizados con el jazz, no sé qué les pasa (Marianete opina al respecto: "pero tía, eso parece Nueva Orleáns, joder").

En cuanto a los niños: a mi alumnito árabe casi lo echan por besar a una norteamericana sobre una mesa de ping pong (en realidad, casi lo echan por tarado, porque bien podría haber encontrado otro rincón), al portorriqueño y al ítalo-brasilero no los dejan salir porque casi se cagan a trompadas con unos españoles que los acosaron, y una de mis alumnas está al pie del cañón por haberse emborrachado hasta la médula. Y mis alumnitos judíos neoyorquinos se sacan buenas notas, ponen cara de niños aplicados y zafan de todas las sanciones, aunque bien sé que son iguales o peores que los otros, pero hasta ahora no los agarraron en ningún chanchuyo.

Mañana salimos para Costa del Sol, y en una semana empiezan mis vacaciones (esto es "trabajar", me río de janeiro).

12.26.2007

MAIL DESDE ESPAÑA - 28 de junio 2007

Familia y amigos,

Me están tratando superbien acá, estoy muy tranquila y feliz. Marianete (amigo gallego) me aloja, me compra coca light (ya se resignó a que le rechace las cañas, pobre, pero en cuanto me doy vuelta, me echa un chorrito de whisky en el vaso), me hace imitaciones de los personajes de Plaza Sésamo y me traduce expresiones del lunfardo al argot local, para que sepa yo qué decir y qué no. Es un guía divertidísimo, el otro día me imitó a la baronesa de Thyssen diciendo "no a la tala" abrazada a un árbol. Casi muero de risa. Conocí ya algo de Madrid: el retiro, sol, el paseo del prado, la plaza mayor, el palacio real, etc... Con Luciana hemos caminado mucho, mucho. El verano es perfecto, el calor dista de ser insoportable. Ayer visitamos el museo Thyssen (el Sofía y el Prado los vamos a dejar para después, porque está programado dentro del tour con los alumnitos). Vimos una expo de Van Gogh de yapa, que estuvo muy buena. Javier nos hace almuerzos a base de pescado: una caballa con verduritas, unos gambones increíbles, uno grillé muy rico que no me acuerdo cómo se llamaba... Y comemos con las ventanas abiertas, para que entre el airecito del balcón. La casa de Male no puede ser más bonita, ayer hizo una fiesta para que conociéramos a todos sus amigos y tomamos vinito en el balconcito, disfrutando de la vista de Madrid en verano, muy hermoso. Male, Luciana y Javi se portan de diez.

El otro día vi en persona al oso que es símbolo de la ciudad. Me dijeron que había osos en la zona, y también madroños, y cuando pregunté dónde estaban, me respondieron "pues nos los hemos cargado a todos". Los gallegos son así: primero se cargan al indio, al moro o al oso y, a continuación, le erigen el monumento.

Por lo que vi hasta ahora, los madrileños son muy europeítos. Me los imaginaba diferentes. Madrid es muy hermosa (no veo que Buenos Aires se parezca tanto como dicen) pero donde se afrancesa, pierde onda, y remonta en las callecitas antiguas, que me encantan.

Besos,
Julieta

Pd. Aquí pude entender con claridad de dónde hemos heredado el derroche linguístico que nos caracteriza a los hispanoparlantes, y que nos distancia lastimosamente de los anglo. A una carpa, le dicen "tienda de campaña", y a un zoológico que alberga un par de patos ausentes, le dicen "la casa de las fieras". Son ceremoniosos y exagerados, de ahí todas nuestras desdichas. Dios salve a la reina (a la inglesa, claro).