12.27.2007

MAIL DESDE ESPAÑA - 1 de julio de 2007

Subject: cojonudo!

Familia y amigos,

Los últimos días en Madrid fueron de no creer. Conocí la plaza de toros (planeo volver algún domingo de julio para ver una corrida), visité el museo arqueológico y, lo más increíble, el palacio real, donde pude ver en vivo y en directo todo lo que supieron afanarse los españoles. La entrada era cara, pero con mi carnet de estudiante vencido en el 2002 y la vieja técnica de hacer una pregunta de desorientación en paralelo, entré sin problemas. En el palacio concluí que mi hermana Natacha debe estar emparentada con la realeza, porque Carlos IV comparte sus inclinaciones: el hombre tenía una habitación para desayunar, otra para almorzar, otra para merendar, otra para cenar y una para vestirse. Hay habitaciones cuyas paredes están cubiertas de porcelana, otras de mármol y otras de seda, bordadas en oro... los frescos en los techos, las esculturas de mármol y bronce, el mobiliario... todo es impresionante, cada silla es una obra de arte, y los tronos de los reyes españoles, ni les digo. Conocí también los barrios de Chueca y Malasaña, donde está la movida cultural madrileña un poco más "under", me caminé toda la Gran Vía y visité la Plaza Mayor, la Plaza España... Todo caminando, habré pateado como 7 horas non stop por día. Por la noche fuimos a Chueca, donde se nos complicaba circular, porque estaba la fiesta del orgullo gay, una megafiesta que ahora toca en Madrid, había shows de travestis por todos lados, la gente bailaba y tomaba en la calle... Espectacular. Para despedirme de Madrid, fui a almorzar con Marianete unas rabas con limoncito, y a la noche me cocinó y me convidó con un champagne reserva que tenía escondido por ahí. Ayer por la noche llegamos a Salamanca en un trencito divino, vimos paisajes deliciosos, y hoy tuvimos reunión con la gente del programa. El mitín fue en inglés, porque el director tenía el punteo preparado en inglés... es gracioso, hablamos inglés y español alternativamente, y cualquiera cambia de lengua en cualquier momento, muy divertido (incluso hay un judío argentino que viven en USA y era profe de hebreo, y ya quedamos en que, para intercambiar info top secret, lo haremos en ese idioma).

Si hasta acá creía yo que había tenido mucha suerte, lo que sigue sólo puede calificarse de orto, con perdón de la expresión. Nos alojaron en un hotel muy cómodo, hasta tengo wi fi en mi habitación (epa). Y Salamanca, chicos... sin palabras. Las catedrales, la universidad... El lugar da ganas de ponerse a estudiar cualquier cosa. En el programa tengo que salir con los pibes todos los días a pasear, los tengo que llevar de tapas, a comer helado, al supermercado, en fin, de joda. Todos los días de joda con la teacher!! Y luego vamos a ir a la pileta todos los días, y nos van a traer un show de flamenco (ja!), y vamos a visitar un lugar donde crían toros. Chris, el director del programa, es un griego bonvivant súper copado (hoy nos llevó a almorzar a la Plaza Mayor de Salamanca, que es más bonita que la de Madrid, y creo que se desilusionó porque no tomábamos vinito con la comida). El griego se copó con que yo había sido Angustias en la Casa de Bernarda Alba y quizá montemos una parte de la obra con los pendejos. Lo mejor es que tenemos libros para todos los niveles, diccionarios, actividades, etc., y hasta un salón de computadoras, y otro para pasar dvds. Y encima me van a dar un celular, así que podré recibir llamadas de los amigos de Madrid, para arreglar nuestros fines de semana.... Los alumnitos son mayoría yanqui, pero hay ingleses, franceses, japoneses y dos árabes (todavía no los conozco, claro, porque la manada salvaje llega en 2 días). Los profes somos tres argentinos, uno mejicano, una griega y tres mujeres yanquis de más de 60, que tienen la clásica sonrisa americana y el optimismo puritano pro integración grupal (en cuanto me vieron, me obligaron a tomar el desayuno con ellas).

Estas son las nuevas, so far. La cosa pinta divertida pero bailada, es probable que no tenga un segundo libre este mes. Tendré que estar todo el día con los niños, y, según me advirtieron los otros profes, deberé oficiar un poco de policía, ya que los niños yanquis tienen especial inclinación por la bebida y se escapan a tomar por las noches. Si puedo vencer la tentación de tomarme unas copas con ellos, todo andará bien. Afortunadamente, el convento (donde residiremos) cuenta con el consabido panóptico, ubicado en el centro del edificio, desde donde podremos ver - cito a la profesora yanqui - quién tiene la luz encendida después de las once de la noche. Yo, por mi parte, tolero mejor la rebeldía que la abulia, así que, mientras no me toque ningún idiota sin curiosidad, estaré OK. Lo más divertido va a ser cuando, gracias a mi sentido de la desorientación, me pierda con el grupo de niños a mi cargo (de todas las personas que conozco, soy la única capaz de perderse a dos cuadras de su propia casa).

Les mando muchos besos, me voy a recorrer un poco, a ver si la careteo,

Julieta
(disculpen la extensión... es la felicidad).

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