12.26.2007

MAIL DESDE ESPAÑA - 16 de julio de 2007

Family & friends,

Todo bien acá. Mi incomunicación de estas semanas se debió a la falta de tiempo. En resumidas cuentas, he conocido Toledo (wow), La Alberca (un pueblo medieval reeeee lindo, a mamá le encantaría porque tiene balconcitos con flores de colores, que están guapísimos), fui al Museo del Prado, que me pareció muchísimo más impactante que el Louvre y que el Thyssen y que todos los que había visto en Italia. La flipé mucho con Las Meninas, realmente no puede intuirse lo increíble que es ese cuadro mirando una postal. Ese cuadro no se puede creer, es hipnótico, mucho más que la Mona Lisa, por ejemplo, que casi es un poroto en comparación. Si uno lo mira de frente, a cierta distancia, parece como si uno fuera el rey o la reina que están siendo retratados y se reflejan en el espejo. Es una anticipación de Disneylandia... Y el cuadro de las lanzas también me impactó mucho, porque parece una foto instantánea (es una capitulación de una ciudad, pero en primer plano hay un tipo rascándose la oreja, otro mirando para cualquier lado, y a nadie le importa la batalla ni la ciudad ni nada), pero lo loco es que el tipo lo pintó cuando la fotografía ni se intuía, es muy raro que alguien tenga esa sensación fotográfica siglos antes del daguerrotipo. Todos los cuadros de Velázquez tienen un toque de humor en algún lado. Y también tiene otro cuadro en que se ve a las hilanderas, y se ve la rueda en movimiento, y el efecto está increíblemente logrado... El tipo sacaba fotos con los ojos. Pero lo más impresionante es que si uno se acerca a los cuadros, éstos se descomponen en pinceladas, y cuando uno se aleja, aparecen las imágenes nítidas. Otro cuadro muy cool es "El jardín de las delicias", que es un delirio total. De hecho, aunque fue pintado cerca del año 1500, por "el Bosco", como llamaban a Bosch, es muy estilo Dalí.... Creo que Dalí le robó mucho a ese cuadro. Dicen que Felipe II se lo puso frente a su lecho de muerte y se entretenía mirándolo todos los días. No lo culpo. A falta de TV, yo hubiera hecho lo mismo, porque tiene mil detalles y cositas para descubrir...

Luego fuimos también al Reina Sofía y vi a todos los surrealistas en persona, ja. Eso fue más bien un reencuentro. Lo nuevo nuevo fue ver tanto Picasso... Creo que me caben más los dibujitos que las pinturas, me divierten más.

Ayer fuimos a ver una "novillada", que es como una toreada for export de un torito bebote, para entrenarlo (un bebote de 400 kilos, claro). Estuvo bueno. También visitamos un museo taurino acá en Salamanca, así que ahora estoy experta en muletas, banderillas y toreros. El encierro de San Fermín no lo vi porque no hubo tiempo, pero bueno, la próxima vez será.

También fuimos con los niños a la Catedral de Salamanca, que me gustó más que la de Toledo (en Toledo fui a las sinagogas, también, pero no llegué a ver la mezquita). Todos los domingos hacemos excursiones por Salamanca con guía, que nos va explicando qué es cada cosa. Es una ciudad especial, porque tiene demasiados atractivos turísticos: el convento de S Esteban, la Casa de las conchas, la Universidad, la Universidad Pontificia, la Catedral, la plaza mayor.... También llevé a los niños, durante la semana, a ver un patio de un convento, que tiene unas columnas cuyos capiteles están decorados con demonios, diablos, brujas, calaveras, gente si cabeza.... Y les encantó, como era de prever.

El finde pasado vino Marianete a visitarme a Salamanca. No teníamos mucho tiempo, porque yo tenía que volver al convento, pero nos tomamos un helado delicioso en la plaza mayor (era mentira que Pérsicco es el mejor, buá, acá el helado es increíble). La plaza estaba toda iluminada, hacía calor, y estaban tocando jazz en la calle. La plaza mayor es hermosísima, está a 3 cuadras del convento (bueno, a 5 minutos, en realidad, porque acá la distancia no se mide en cuadras ni en metros sino en tiempo de marcha) y la gente va a la plaza mayor y se sienta ahí a charlar.... En la noche es deliciosa, porque iluminan la plaza, y parece dorada. Ahora pusieron un escenario enorme y vino Chucho Valdés a tocar (Luciana pudo ir a verlo y me dijo que estuvo muy bueno, yo no pude ir porque tuve que quedarme a hacer el check in de los pendejos).

Con los pendex me llevo bárbaro, hasta ahora no tuve ningún problema. Les puse malas notas en el examen porque no estudian, pero igual me quieren. Hay un árabe de Londres que es terrible, muy pícaro, y las niñas son divinas, en general (menos una, que hoy se va del plan por haberse emborrachado dos veces) . También hay unos japoneses y una portuguesa que es muy simpática, y un ítalo brasilero que estuvo todo el día de hoy burlándose de mí porque Brasil nos había ganado 3 a 0 (el pibe es divino, tenía un abuelo que era príncipe de Nápoles y el pendejo tiene un castillo propio, qué tul). Con los que mejor me llevo, lógicamente, es con los judíos yanquis: somos los únicos que no aceptamos jamones y embutidos.

Todas las experiencias que les enumeré arriba han sido harto edificantes, pero ninguna había tenido la fuerza suficiente para modificar mi esencia, hasta que, hace dos días, sucedió algo que cambiaría mi episteme: me compré una epilady!!!. Así es, ya nada volverá a ser como antes, soy una mujer nueva. Por la módica suma de 40 euros, solucioné todos mis problemas. Ya no tendré que afeitarme de urgencia ni hacer un desastre en la cocina con el quilombo de la cera, ni buscar soluciones extrañas en los viajes... Larga vida a la epilady.

Les mando besos,

Juliette

Pd. ahora sí, las únicas dos cosas que me separan de la felicidad absoluta son una cámara de fotos y una de video. Ya veremos....

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